Educación Infantil

Inteligencia emocional

Cada año llegan a nuestras manos niños a los que conocemos y mimamos desde el momento que entran en nuestras clases. Desde el principio pretendemos su desarrollo integral según su nivel de maduración y nos esforzamos y empeñamos en potenciar al máximo todas sus capacidades, directamente o de un modo transversal.

En este empeño queremos también educar desde la vida para aprender a vivir, para que nuestros pequeños, sepan encontrarse y desenvolverse en los distintos ámbitos de desarrollo afectivo personal y afrontar las diversas situaciones. 

Desde la más temprana infancia, queremos dar y aprovechar oportunidades para trabajar y valorar experiencias que llenan y van conformando nuestro corazón; también trabajaremos con nuestro cerebro, conociendo estrategias que ayuden a canalizar y controlar las emociones y gestionen o modulen los sentimientos negativos que se vayan posando en el interior de cada niño.

Para poder dar respuesta a la complejidad de los sentimientos y emociones, es necesario establecer y sistematizar otros mecanismos.  La urdimbre de las emociones y los sentimientos, pasa antes por el silencio, la escucha y la contemplación, de uno mismo, de los demás y de todo lo que nos rodea.

En nuestra propuesta de trabajo vamos a profundizar en estos aspectos intentando iniciar a nuestros pequeños en el desarrollo de la interioridad, el conocimiento y valoración de uno mismo, el control de impulsos y emociones y la gestión de éstas canalizándolas para conseguir su sano y correcto bienestar, la buena convivencia y la apertura a la trascendencia.

Queremos que nuestros alumnos sean personas también emocionalmente inteligentes conociéndose y valorándose positivamente; conociendo, reconociendo, entendiendo y  expresando los sentimientos y emociones propios y los de los otros; controlando también las emociones propias, tendiendo a lo positivo, superando así las dificultades y frustraciones que son oportunidad de crecimiento y maduración; viviendo motivados y con interés ante la vida, la sorpresa y novedad que nos ofrece cada día. En definitiva, queremos que aprendan a saber, a sentir y a actuar.

Las sesiones de inteligencia emocional, pese a que es un trabajado continuado y diario, se realizan específicamente cada quince días.